Incidencia del cambio climático en la seguridad alimentaria

Posted August 4, 2013 Avatar Maria Eugenia Rinaudo

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En la actualidad, el mundo entero está viviendo situaciones críticas relacionadas al ambiente, a la economía y a la política; las cuales, han disminuido la capacidad de los gobiernos a garantizar una calidad de vida apta para sus ciudadanos.

Sin ninguna duda al respecto, el cambio climático es una de las principales situaciones que aquejan a la humanidad, provocando mucho desconcierto e inestabilidad en la sociedad y creando alarmas generales sobre acciones orientadas hacia la adaptación y mitigación.

Entre las causas principales del cambio climático, se encuentran: la producción de combustibles fósiles, la deforestación y la pérdida de biodiversidad; las cuales, vienen a ser de igual forma, los principales riesgos asociados para la producción de alimentos en el continente latinoamericano.

Seguridad alimentaria: un reto para la humanidad

En el año 1996, durante la Cumbre Mundial sobre la Alimentación realizada en Italia, se definió la seguridad alimentaria como “el acceso físico, social y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer las necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos, a fin de llevar una vida activa y sana para todas las personas”.

Para hacer frente a la seguridad alimentaria, es necesario destacar los cuatro pilares determinantes a la hora de cumplir con este desafío mundial: (1) disponibilidad de alimentos, (2) acceso a los alimentos, (3) utilización biológica de los alimentos y (4) estabilidad en la obtención de los recursos alimenticios.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), más de 870 millones de personas sufren de hambre, casi el 12% de la población mundial (2012). Por esta razón, la inseguridad alimentaria, representa un problema global y debe estar emparentado con el cumplimiento fiel de los Objetivos del Milenio, para evitar la pobreza, la desigualdad social, de género y un sistema alimentario disfuncional.

Para el año 2050, el 80% de la población en América Latina, sería urbana, lo cual implica una mayor necesidad en la disponibilidad de alimentos y agua, utilización de tierras para producción agrícola y usos hídricos.

Ambiente y clima: necesarias para la seguridad alimentaria

El aumento de la “inseguridad alimentaria” ha crecido en los últimos años debido a la intensificación de los desastres naturales por estas alteraciones climáticas. Los fenómenos climáticos de gran intensidad, ocasionan pérdidas significativas de vidas humanas, infraestructuras y un desequilibrio socio-ambiental.

Por ejemplo, el 16 de Marzo del año 1989, en el Sur del Lago de Maracaibo (estado Zulia, Venezuela), hubo una gran inundación que dejó mas de 10.000 personas afectadas y mas de 40.0000 ha. de cultivos anegadas, lo cual produjo graves pérdidas económicas y agrícolas para aquella fecha. De igual forma, durante los años 1997 y 1998, Venezuela estuvo bajo la influencia del conocido Fenómeno El Niño, el cual dejó mas de 71.2 millones de dólares en perdida por la sequía.

Recientemente, en los estados Bolívar, Aragua y Guarico (Venezuela), se produjo una fuerte sequía (2001 y 2002), la cual, implicó el racionamiento eléctrico y de agua por esos dos años y además hubo imposibilidad para la siembra adecuada del cultivo de arroz.

Según el Banco Mundial (1992), la contaminación y escasez del agua, genera un aumento de los costos en el suministro de este recurso y agota los acuíferos, causando una compactación irreversible en los suelos. Al ocurrir esto, están disminuyendo nuestras posibilidades para el correcto acceso a los recursos hídricos y producción de alimentos, generando una grave crisis mundial, que solo podremos “remediar” con el desarrollo sustentable y el establecimiento de una economía verde.

Para fortalecer la seguridad alimentaria debemos replantearnos el desarrollo de una agricultura ecológica y sustentable que permita enfrentar el cambio climático y mejorar las condiciones de vida. Es necesario entonces, formular una “Agricultura Climáticamente Inteligente”, la cual pueda reducir el consumo de energía, emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y agua, así como también, apoyar a los agricultores vulnerables para hacer frente a situaciones climáticas extremas.

Según la FAO (2012), “es necesario reorientar a la agricultura, para que no sea un emisor de GEI, sino que sea un sumidero de carbono”. Para lograr esto, es necesario, reformular las tecnologías utilizadas en la actualidad, promover la educación y capacitación, fortalecer institucional y económicamente a los sectores agrícolas y cooperar entre las regiones del mundo para facilitar el acceso al nuevo desarrollo agrícola.

No es cuestión de actuar para frenar el cambio climático, es cuestión de actuar para adaptarnos al mismo y poder sobrevivir en un mundo con un crecimiento poblacional extremo y una intensificación de la demanda de recursos naturales.

“Los humanos olvidaron que el agua proviene de la lluvia y la comida viene de la tierra. Llegamos a creer que la comida y el agua son los productos de una empresa”.

Vandana Shiva





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