Sobre la lucha contra el Sida: 30 años después

Posted January 15, 2012 no picture

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Hace casi un mes se celebraba el Día Internacional de Lucha contra el Sida, y por supuesto no hace falta solo un día, sino todos los días, para recordar la necesidad de seguir trabajando en contra de esta epidemia: Una epidemia que durante los últimos años ha mostrado una preocupante tendencia a la “feminización”: las mujeres tienen vulnerabilidades biológicas, sociales y económicas en lo que respecta a adquirir el virus, así como un rol diferenciado en vivir con la enfermedad.

Muchos son los factores que hacen altamente vulnerables a las mujeres, en especial las mujeres jóvenes, a contraer el VIH, entre ellos, la pobreza, su orientación sexual, la imposibilidad de acceder a educación, vivienda y servicios de salud, situaciones en muchos casos agravada por la violencia institucional, acompañada del estigma y la discriminación social.

De acuerdo al último informe de ONUSIDA Cómo llegar a cero: Más rápido. Más inteligente. Mejor, en un estudio histórico de 2010 en Sudáfrica sobre los vínculos entre el VIH, la violencia cometida por compañeros íntimos y la desigualdad de poder en las relaciones concluyó que una de cada siete jóvenes sudafricanas se habría librado de la infección si su pareja no hubiera utilizado violencia contra ella. El estudio también mostró que algunos ideales de masculinidad, como tener conductas sexuales riesgosas y múltiples parejas concurrentes, incrementan la probabilidad de que las mujeres adquieran la infección. El cambio de conductas ha demostrado que ser instrumental para combatir el VIH y el sida.

Otras de las vulnerabilidades que afectan a las mujeres incluyen la legislación dañiña contra las personas con VIH/Sida así como el hecho de que las mujeres continúan sobrellevando la carga de cuidar a personas con VIH y sida. En África, por ejemplo, se estima que las mujeres representan dos tercios de quienes brindan cuidados a estas personas.

SI bien el informe de ONUSIDA muestra algunos progresos significativos en la respuesta al VIH y al sida, no resalta ningún avance sustancial para los derechos de las mujeres. Entre los avances logrados se destacan: la reducción de la incidencia del VIH en 33 países, 22 de los cuales pertenecen al África subsahariana, la región más afectada por la epidemia de sida, la reducción de las infecciones en un 21% desde el nivel máximo de la epidemia en 1997, mayor mantenencia de personas vivas debido a la terapia antirretrovírica (TARV) y la reducción de las infecciones en niñas y niño.

No obstante, el informe subraya algunos modelos que pueden ser replicados en miras a garantizar los derechos de las mujeres vulnerables y afectadas por el VIH y Sida: En Sudáfrica, el Modelo Refenste para Cuidados Post-Violación ofrece recolección de pruebas, asesoramiento, pruebas y suministro de profilaxis post-exposición, todo a bajo precio y en un solo lugar las 24 horas del día.

También en Sudáfrica, la provincia de Kwazulu-Natal ha establecido programas integrados para hacer frente al VIH, la tuberculosis, el cáncer de mama y de cuello uterino, la pobreza, la seguridad alimentaria y otra serie de servicios sanitarios y sociales. Esto incrementa los puntos de entrada de las mujeres al sistema de salud, así como la probabilidad de que se les hagan pruebas de VIH y sida y reciban el tratamiento requerido.

Si bien el informe de ONUSIDA así como los reportes de numerosas organizaciones de la sociedad civil y de salud, resaltan que hay logros indudables en el combate a la pandemia del VIH/Sida, lamentablemente no ha habido un enfoque suficiente y sólido en las personas que son física, social y económicamente más vulnerables a la pandemia: las mujeres.

La violencia contra las mujeres y el VIH/SIDA afectan la salud y el ejercicio de los derechos de mujeres y niñas en todo el mundo. Si bien los vínculos entre ambas pandemias son innegables, y sus efectos amenazan la vida de millones de mujeres y niñas en el mundo, hace falta todavía mayor compromiso y trabajo mediante acciones concretas para garantizar en mayor medida el respeto a los derechos de las niñas y las mujeres.

Foto: Clodine, de 16, se prepara para tomar su medicamento antiretroviral, en uno de los campamentos de desplazados de Martissant, en Puerto Príncipe. © UNICEF/NYHQ2011-1320/Marco Dormino




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