Barras Bravas o barras de futbol, cuando la diferencia es violencia

Publicado 11 de enero de 2012 no picture Brian Venera

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Se registró el día 11 de enero de 2012
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A mediados de los años 90 en Colombia, las ciudades que tenían equipos de futbol profesional conocieron un nuevo fenómeno, las barras bravas, el futbol había sido hasta ese entonces un deporte familiar, en el que padres, madres e hijos iban las tardes de los miércoles y los domingos a apoyar sus equipos, pero ahora emergía una nueva manera de apoyar a los equipos de futbol, para algunos asociados al fanatismo y la violencia, para otros asociado a una pasión. Ir a ver futbol, se convertiría poco a poco en un problema, las barras de los equipos de futbol, en su mayoría integradas por jóvenes, comenzaron a enfrentarse entre ellas, cada miércoles y domingo, eran constantes los enfrentamientos entre integrantes de las barras, la policía se vio obligada a intervenir, realizándolo cada vez con más violencia, para contrarrestar a las barras, llegando los primeros muertos por el fenómeno de barras bravas y diversas prohibiciones para ingresar a los estadios, entre esas, a prohibición del ingreso de menores de 14 años, lo que retiró de un todo a la familia del futbol.

¿Cuándo comenzó el problema?

No se sabe con certeza cuando comenzó el problema, para algunos inició en Bogotá, cuando integrantes de los comandos azules, barra de Millonarios, se comenzaron a enfrentar con la Guardia Roja de Santa Fe, para otros comenzó en Medellín, cuando se enfrentaban Atlético Nacional contra Independiente Medellín y sus seguidores, llamados hinchas en Colombia, zanjaban sus diferencias en las calles, causando grandes destrozos en los alrededores del estadio, otros colocan los inicios del problema en Cali, cuando se enfrentaban América vs Deportivo Cali, y algunos afirman que el problema es tan antiguo como el inicio del futbol en Colombia, sino que ahora es más radical situando el inicio del problema en los enfrentamientos de Unión Magdalena de Santa Marta, versus Atlético Junior de Barranquilla.

Esto nos muestra como el problema es asociado a enfrentamientos regiones, como casi todos los problemas en Colombia, que poco a poco fueron trascendiendo a luchas y pugnas entre las diferentes regiones; ya no se enfrentaban los fanáticos contra los seguidores del otro equipo de su región, sino que la lucha paso a ser entre hinchas de equipos de diferentes regiones, convirtiéndose poco a poco en un problema nacional.

Un problema más allá del futbol

La violencia de los seguidores del futbol, sumado al grave conflicto armado y social que ha vivido Colombia desde los años 50, mostraba la fragmentación social del país y la falta de oportunidades que tenían los jóvenes Colombianos. Las barras bravas, termino con el que se le comenzó a conocer a este fenómeno, estaba integradas en su mayoría por jóvenes, que no tenían acceso a la educación superior o a un empleo digno, a causa de esto, sus familias los veían como un problema y en la pasión por el futbol, junto con sus compañeros seguidores encontraban una nueva familia que los aceptaba tal como ellos eran.

Hoy el problema ha evolucionado, se ha tornado más grave, en muchas ocasiones integrantes de las barras bravas se enfrentaron en las carreteras y fueron reprimidos por grupos paramilitares, otros fueron amenazados por la guerrilla y la solución del estado fue crear escuadrones especiales para ir a los estadios y reprimir la violencia de las barras bravas.

La solución de estado solo ha traído más violencia, en algunos casos, se ha reprimido la violencia en los estadios, pero se ha trasladado a otra zonas de las ciudades, en algunos casos barrios de estrato medio o zonas marginales, donde los integrantes de las barras se encuentran y en muchos casos ha habido asesinatos; en otros casos, jóvenes han sido asesinados por llevar la camisa del equipo contrario al que animan las barras bravas, lo que ha causado que el futbol sea considerado un deporte de alto riesgo.

Las Barras, solo otra cara de la violencia juvenil

El fenómeno de las barras, solo es otro de los problemas de los jóvenes colombianos, jóvenes que han crecido en medio de la violencia, en narcotráfico, guerrilla, paramilitarismo y violencia estatal, además de esto, se ven enfrentados a la falta de oportunidades para ingresar a la educación superior o acceder a un empleo digno.

Sumado a esto, la clase política colombiana ha percibido históricamente a los jóvenes como un problema, excluyéndolos de la agenda política y mirándolos solo para la corrección o penalización de sus acciones.

Hoy las barras bravas son un problema sin control aparente, en algunos casos se han auto regulado y trabajado de la mano con alcaldías para mejorar los problemas de convivencia, pero para la policía, las barras no son un problema de convivencia, sino de violencia, por lo que sus acciones para atender este problema van de la mano con la criminalización y reprensión.

Es necesario, que las autoridades Colombianas, observen la realidad en la que viven los jóvenes, busquen las raíces del problema de la violencia asociada al futbol, porque poco a poco, las barras están mutando a pandillas, manteniendo un control territorial sobre calles y barrios, impidiendo que jóvenes que no integran las barras o son de equipos contrarios habiten o pasen por la zona.

Las políticas públicas, programas de acción y leyes colombianas deben pensar en los jóvenes, sus problemas, las dificultades que enfrentan, dejando la actitud de hacer a un lado a los y las jóvenes, sino, el futuro del país estará en un gran riesgo.




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