Casos Absurdos de la Vida Real

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Paulina Araújo
Se registró el día 24 de febrero de 2017
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Autor: Ana María Pineda Piedrahita
https://www.flickr.com/photos/ochacolombia/5257980836

Autor: Ana María Pineda Piedrahita https://www.flickr.com/photos/ochacolombia/5257980836

¿Alguna vez se te ocurriría robar un panel solar para usarlo como mesa?

Primer caso: La Guajira es un departamento en Colombia que ha sufrido de las peores crisis humanitarias donde personas y animales mueren de hambre y sed. Esto se debe a varias razones: sequías, corrupción, abandono del estado etc. Para poder ayudar a aliviar esta crisis, se implementaron paneles solares que generan la energía necesaria para poder bombear agua desde los pozos a la superficie y potabilizarla. Sin embargo, apenas un año después, estos paneles fueron robados por los nativos. Una de las personas que trabajó en este proyecto es cercana a mi y me confirmó que luego se encontraron a estos nativos usando los paneles solares como mesas. Absurdo.

¿Alguna vez se te ocurriría comer solo yuca y rechazar la oferta de otro tipo de alimento?

Segundo caso: Cerca de Gambote, un pueblo del departamento de Bolívar en Colombia, hay un asentamiento de desplazados indígenas de la tribu Zenú. Estos indígenas tienen altos niveles de desnutrición, solo comen yuca. Para tratar de solucionar este problema, un habitante del departamento tuvo la iniciativa de, por sus propios medios, contactar al Programa Mundial de Alimentos para conseguir apoyo en entregarle a esta comunidad de indígenas una fuente de alimento completa, especialmente diseñada para combatir la desnutrición. Después de trabajar todo un semestre para conseguir estos alimentos, los indígenas se rehusaron a aceptarlos porque decían que no eran naturales y contenían químicos. La persona que lideraba el proyecto me contó todo lo anterior en sus propias palabras y añadió: “Esos alimentos eran naturales. Lo que ellos querían era que les diera plata por aceptarlos.” Absurdo.

¿Alguna vez se te ocurriría usar la casa que te subsidió el gobierno como lugar para un negocio ilegal en vez de usarla para vivir con tu familia?

Tercer caso: A finales del año 2013, se entregaron 370 casas para desplazados en Cartagena. A esta urbanización se le dio el nombre de Villas de Aranjuez. Las condiciones de la entrega eran las siguientes: hacer uso de vivienda para el núcleo de familia beneficiario, por al menos diez años, no arrendarlas ni poner ventas o negocios y menos si son ilegales. Sin embargo, tres años más tarde, hubo que desalojar al menos tres casas porque se descubrió que estaban siendo usadas para la fabricación y venta de drogas. Además, esto sigue ocurriendo a nivel nacional: la ministra de Vivienda Elsa Noguera, aseguró que son cerca de 1.600 procesos de revocatoria los que se iniciaron a nivel nacional. Como dice William García, líder del proyecto de Villas de Aranjuez, “Es doloroso que después de tanto esfuerzo para lograr estos subsidios le hayan dado mal uso y no la estén viviendo.” Absurdo.

¿Por qué estas personas no aceptan, cuidan y valoran la ayuda que se les brinda? A primera vista es absurdo.

Sin embargo, la semana pasada terminé de leer un libro que me ayudó a entender que estos casos no son tan absurdos como parecen: Como Ganar Amigos e Influir Sobre las Personas, de Dale Carnegie. Uno de los capítulos de este libro habla sobre la importancia de simpatizar con las personas y se basa en la idea de que éstas merecen muy poco crédito por ser como son. Por ejemplo, el libro dice: “Supongamos que usted hubiese heredado el mismo cuerpo y el temperamento y el cerebro que heredó Al Capone. Supongamos que hubiese tenido usted su misma educación, sus experiencias y ambiente. Sería usted precisamente lo que él era, y estaría donde estuvo él. Porque esas cosas- y solamente esas cosas- son las que lo han hecho como es.”

Esta idea la podemos aplicar a los colombianos que hacen cosas “absurdas.” Debemos simpatizar con ellos porque en realidad no es completamente su culpa que hagan lo que hacen. Si analizamos con profundidad cada uno de estos casos, seguramente encontremos que los comportamientos y mentalidades de las personas son resultado de su genética, educación, experiencias y ambiente.

En relación a esta idea de entender al ser humano y simpatizar con él, creo que hay una teoría que tiene mucho sentido para explicar el comportamiento y la mentalidad de los Colombianos. Esta teoría fue formulada por mi abuelo Jorge Araujo Grau y se basa en la idea que los Colombianos somos así por nuestra historia de hace 500 años:


Durante la época de la conquista, los Españoles llegaron a Colombia en busca de riquezas para llevar de regreso a España. Esto lo lograron a través de la opresión, explotación y sangre de esclavos e indígenas. El oro era la meta de sus expediciones y para obtenerlo no se ahorraron ningún crimen ni esfuerzo. Luego, durante la colonia, se fue instaurando un régimen social de razas, con grandes restricciones para los grupos étnicos inferiores de la sociedad (negros e indígenas).

Actualmente, pareciera como si muchos de los Colombianos que están al poder siguieran con la misma mentalidad española, aristocrática y de enriquecerse a toda costa. Los corruptos, por ejemplo, roban el dinero de los impuestos, velan por sus propios intereses y no se preocupan en darle oportunidades a los pobres. Cifras conservadoras estiman que cada año, el país pierde 50 billones de pesos por corrupción. Los más perjudicados siguen siendo los pobres, conformado mayormente por descendientes de esclavos negros e indígenas. Según un estudio reciente de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), "la pobreza, la marginalidad y la exclusión se han convertido en una característica estructural" para indígenas y negros.


Teniendo en cuenta esta teoría, creo que podemos entender mejor las razones por las que se suceden casos como los expuestos al principio. Historia, cultura, mentalidad, falta de educación, corrupción, falta de oportunidades, etc. Evidentemente Colombia tiene contextos complicados y difíciles de entender que muchas veces dan paso a que ocurran cosas “absurdas.” Por un lado, creo que es importante tratar de simpatizar con las personas a las que se les brinda ayuda y entender sus contextos para poder ayudarlos de manera más efectiva, tal vez a través de convivencia y acompañamiento. Por otro lado, tenemos que tener en cuenta nuestra historia de hace más de 500 años y pensar cómo vamos a cambiar la mentalidad que nos ha dejado y que tanto daño nos hace.





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