Derecho y Vida

Avatar Estudiante, Derecho y Filosofía. España.
Patricia Navarrete Romero
Se registró el día 30 de noviembre de 2016
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  • Edad 18

El Derecho como forma de coexistencia es, pues, una exigencia de la dignidad de la persona.”

Como señalaba Javier Hervada en su obra Introducción Crítica al Derecho Natural, los derechos humanos son un concepto histórico, en lo que puede llamarse la modernidad filosófico-política. La vida en sí ocupa un lugar destacado entre ellos.

El ejercicio del Derecho surge en el momento en el que la sociedad necesita una cierta organización, además de la posibilidad de resolver conflictos.

En primer lugar, el autor destaca el hecho de que el ser humano posee dignidad por su misma naturaleza. La dignidad es la posición de respeto que tiene el hombre respecto al medio en el que se encuentra.

El ser humano por naturaleza, busca la obtención de una serie de bienes que considera mejorarán su vida. El problema radica en que dos o más individuos pueden, y de hecho ocurre con frecuencia, desear el mismo bien. En el momento en el que esto sucede, la respuesta biológica de los seres vivos es la resolución del conflicto a través de la violencia. La violencia entonces, pasa a ser una violación de la dignidad humana de la otra persona, y aún más, la dignidad de la propia persona. ¿Por qué? Por el sencillo hecho de que la persona que sufre el daño ve violada su integridad, pero la persona que lo ha infringido se ve degradada como individuo. El que comete homicidio, pierde más dignidad que la persona a la que ha asesinado.

El Derecho permite resolver la controversia de manera pacífica, y sobre todo, preservar la dignidad humana, fundamento último de su existencia. La persona, por tener dignidad, posee también una serie de derechos subjetivos, derechos inherentes a su persona. Son los denominados Derechos Humanos, y el que encabeza todos, aquel a partir del cual todos los demás son posibles y protegidos, es la vida. La vida del ser humano requiere ser protegida, es su derecho más pleno, más completo y más obvio.

La identidad de la persona es algo real, es algo verdadero y es algo necesario. No se le puede arrebatar, al igual que tampoco se puede odiar a una persona. Odiar a una persona significa eludir su identidad, desear que no exista, y sin embargo, el ser humano posee una identidad única e incorruptible. Odiar es una cosificación, una ignorancia de la identidad del hombre. Por ello, las personas están creadas para ser queridas, merecen ser amadas. Y la violación de sus derechos más fundamentales, de sus derechos subjetivos, en concreto la violación de su derecho a la vida, o expresado de otra manera, su derecho a que no se le quite la vida, significa una criminalización.

Por ello, el Derecho permite velar por la dignidad de la persona, que sus derechos fundamentales se vean protegidos, que la dignidad humana sea considerada como algo fundamental, y en último término, que la vida humana se considere como lo que es, única, incorruptible e irrepetible.







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