El preocupante caso de los suicidios de jóvenes en Corea del Sur

no picture Alejandra Gaviria
Se registró el día 10 de mayo de 2011
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El suicidio es la primera causa de muerte entre los surcoreanos de entre 15 y 24 años, según los datos de la Oficina de Estadísticas de Corea del Sur, una nación altamente industrializada.

Si vemos la historia años atrás, antes de que Corea del Sur fuera un país "rico", su tasas de suicidio estaban dentro de las más bajas de todos los países industrializados. Sin embargo, la modernidad ha venido con muchas más horas de trabajo, muchas menos horas de descanso e incrementando los niveles de estrés en todo el país: el costo ha sido alto. La realidad es que hoy este país asiático tiene la tasa más alta de suicidios entre los países de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo. Según el ministerio de Educación en Seúl, 146 estudiantes se suicidaron el año pasado, entre los que se contaron 3 de primaria.

Algunas de las razones principales que motivan a los jóvenes en Corea a pensar en el suicidio como opción son los problemas con sus padres, seguida de otras razones entre las que destacan la preocupación por no poder asegurarse un futuro o el estrés escolar.

El caso del suicidio de los más jóvenes, supone un problema todavía más preocupante: De acuerdo a distintos estudios, la Internet ha servido como medio para que jóvenes de distintas ciudades y realidades, se junten y planeen suicidios colectivos.

En el día de ayer, 4 jóvenes entre los 20 años de edad, se suicidaron de manera grupal en una camioneta al sureste de Seúl, la capital de Corea del Sur. Hechos como este, son parte ya de la realidad en la sociedad coreana desde hace algunos años atrás. También, a inicio año, seguramente muchos escucharon del caso del suicidio de otros 4 alumnos y un profesor en el Instituto de Ciencia y Tecnología Avanzada, la más prestigiosa universidad de Corea del Sur. En aquella oportunidad, uno de los jóvenes dejo en su mensaje de despedida:

"Día tras días somos acorralados en una competencia implacable que nos ahoga y sofoca"

Quizás sea ese ritmo vertiginoso del desarrollo que les ha dado muchas cosas a los coreanos, pero al mismo tiempo les quito otras. De acuerdo a un reportaje publicado por la Comunidad Coreana en Argentina:

Los padres de familia que padecieron la escasez de los años posteriores a la Guerra de Corea (1950-53) y la dictadura, hasta finales de los años 80, han inculcado a las nuevas generaciones la necesidad de emerger de esa penuria como personas de éxito. Desde jóvenes, una gran parte de los surcoreanos lucha por conseguir ingresar en alguna de las universidades más prestigiosas, algo que abre las puertas a una vida profesional de éxito, lo que ha provocado una obsesión por la educación exclusiva y la imagen física.

Los padres de muchos niños y adolescentes surcoreanos imponen rígidas rutinas a sus hijos, en las que abundan clases extraordinarias durante los fines de semanas y muchas horas de estudio, incluso prescindiendo del sueño. Sólo hay que preguntar a niños de 13 años como Han, que acude a una prestigiosa escuela del barrio seulita de Gangnam y que, durante los fines de semana, estudia español, francés, piano y refuerza su inglés, algo que lo deja “cansado y sin tiempo de ver a amigos”.

Pero la apariencia también es importante. Con el objetivo de que los hijos comiencen su camino hacia el éxito existe una red de clónicas, Hamsoa, que ha triunfado con un tratamiento para que los niños aumenten su altura en unos centímetros con masajes, suplementos nutricionales y sesiones de estiramientos. Para muchos surcoreanos, ser alto es una clave de éxito, especialmente para los hombres, pese a que el desarrollo del país en temas nutricionales ha permitido que tengan la talla media más alta de Asia.

Sin embargo, las críticas a este ritmo de vida no se han hecho esperar y por la Internet proliferan todo tipo de campañas y consignas que denuncian estas exigencias a las que se enfrentan los jóvenes de Corea del Sur. Este es un motivo para más para reflexionar sobre el ritmo y los modelos que se nos son impuestos por la sociedad a los jóvenes, de cómo el tener todo quizás implique el no tener nada cuando no tienes felicidad y la necesidad de que el desarrollo, más allá del desarrollo económico, implique un desarrollo humano.

Imagen: Noche en las calles de Seúl. Por Clynnpete. Licencia: Creative Commons




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