En la Casa del Tio Escuela.

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Armando Alvarado
Se registró el día 14 de septiembre de 2017
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El proceso escolar primario es una etapa de formación que debe educar a los estudiantes a través del juego y la dinámica de grupos, no con la simple finalidad de cumplir los reglamentos curriculares, sino para también darle una buena impresión al niño de lo que es la escuela y el aprender. A través de técnicas pedagógicas, los educadores deben nutrir a sus educandos de conocimientos académicos, fundamentales para su preparación futura; pero más importante, los docentes están llamados a enseñarles a sus estudiantes, las nociones que nos rigen como sociedad, los principios y valores que nos fundaron como país, y la convivencialidad que debe prevalecer en la ciudadanía y en las familias.

La lúdica de los contenidos escolares del sector primario es, en nuestros días, de muy baja existencia, debido a distintas situaciones que vienen desde el desinterés por parte del profesorado para cambiar el actual sistema educativo, hasta las responsabilidades competentes del Estado en materia de educación, que de manera lamentable a fracturado cualquier iniciativa educativa antes de siquiera ser iniciada.

A pesar de los esfuerzos del sistema para tratar de establecer un modelo experimental, acorde a los niveles y a la madurez con la que cuentan los estudiantes más pequeños, no hemos podido adaptarnos a las nuevas innovaciones de la formación académica, y, por tanto, nos hemos atrasado en las nuevas metas de la educación en el mundo, como lo puede ser, la necesidad de incorporar a la tecnología de manera más directa, una educación hecha para el desarrollo sustentable y la preparación del niño en un mundo de innovaciones.

En la casa del tío escuela los más chicos deberían toparse con el modelo de un hogar ideal, donde el respeto, la comprensión, la amistad y la cooperación sean valores palpables en el día a día; una escuela llena de facilitadores que den a conocer a los más chicos un mundo maravilloso, como lo es el saber. Pero el conocimiento, por medio del juego, la experimentación y el descubrimiento grupal; una escuela que disponga de áreas con las que el niño pueda interactuar, y a partir de allí sorprenderse con el descubrimiento de sus potencialidades culturales, deportivas, académicas, sociales o técnico-practicas.

Las escuelas grises no funcionan, las escuelas cerradas se estancan, pero peor aún, estancan a los más pequeños y los limitan a un ambiente no acorde a sus requerimientos, un ambiente donde no se sientan cómodos para expresar lo que sienten y lo que conocen. Y es allí cuando surge la apatía por el aprender, por el conocer, por el ir a la escuela; les digo como estudiante que soy, que la visión que tiene el estudiante hacia su institución, es producida por su misma escuela, de manera que los planteles educativos deben ser minuciosos con las pedagogías dadas en sus sistemas, para de esta forma, cuidar lo que más nos queda al salir de allí, el recuerdo de las buenas vivencias, anécdotas, compromisos y amistades con las que reencontrarse.

Convirtamos a la escuela en la institución de todos, en el sitio de encuentro, donde coinciden profesionales, ciudadanos, estudiantes, familias y toda la comunidad en general. Diversifiquemos nuestro cuerpo escolar, y dirijamos nuestros esfuerzos hacia dar un ambiente educador al niño, lleno de opciones, donde se forme académica, ciudadana, artística, deportiva y técnicamente. Un lugar repleto de rincones de juego, una unidad lúdica que nos inspire hacia el aprender. Cuando tengamos a un modelo educativo lo suficientemente sólido y establecido, podremos proyectar nuestra eficacia a otros ámbitos, y convertir a nuestras localidades en ciudades educadoras, repletas de zonas de aprendizaje y de conocimientos, dedicadas practicar el juego más serio con el que contamos, el aprender.




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