Existir No Basta

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Melissa Gutiérrez Rodríguez
Se registró el día 9 de agosto de 2017
  • 4 Artículos
  • Edad 17

Foto tomada por David Vargas.
Instragram: vrdaavid

Foto tomada por David Vargas. Instragram: vrdaavid

Haciéndole frente a los males que afectan el mundo, decidí hacer algo. Decidí ser voluntaria por un mundo mejor, decidí empezar a actuar porque me di cuenta de que nadie lo haría por mí y que de cierta manera, era mi deber como ciudadana global. Preocuparme y actuar ante los problemas significa que soy capaz de ser realista y reconocer que después podría ser muy tarde.

Todo empezó cuando me uní a Guías y Scouts de Costa Rica. Cuando llegué con 7 años de edad no tenía idea de lo que estaba haciendo, me intentaron explicar que al ser voluntaria estaba haciendo un mundo mejor, que era solo el principio de una formación como ser humano y que lo que estábamos haciendo significaba algo bueno. Significaba darle una segunda oportunidad a todos y todo. Empecé a los 7 años y ahora, diez años después, sigo de voluntaria en organizaciones en pro de los ODS que se han convertido en mi manual de vida.

Claro que no todo ha sido color de rosa. Muchísimas veces he pensado que no tengo lo suficiente para alcanzar mis objetivos y que mis sueños son papel bajo la lluvia. Mi mente ha jugado conmigo y me ha llevado a querer dejarlo todo botado, salir corriendo e inventarme otra nueva yo. Muchas veces me dijeron que no siguiera, que no valía la pena y me lo creí. Muchas veces me vencieron las adversidades y durante largo tiempo pensé que mis fracasos me definían.

Todos estos sentimientos y pensamientos dejaron de atormentarme cuando entendí y adopté la palabra “propósito”. Cuando puse todos mis sueños en un “¿qué?” acompañado de un “¿por qué?, todo comenzó a tener sentido, ese propósito funcionó como una armadura que repele todo “yo no puedo” y protege mi esencia de ser esclava de la pereza, de las excusas y de los miedos. Mi propósito me ha hecho invencible, poderosa y capaz de lograr todo lo que me proponga, incluso cambiar el mundo.

Este año 2017 decidí que no me iba a conformar con lo mínimo, que iba a dejar de ponerle límites a mis capacidades y a dejar a un lado esa “normalidad” que frena a la juventud de ser extraordinaria. Tomé la decisión de explotar al máximo mis aptitudes y trabajar mis actitudes para ser esa chica que inspire a soluciones a través de las acciones. Tomé la iniciativa de dejar de solamente existir para empezar a impactar. Mi propósito es inspirar a los demás a descubrirse a sí mismos para romper esa idea de que una persona joven sólo debería estar estudiando y en algunos casos trabajando, para llegar a ser un adulto más. Quiero romper esquemas y demostrar que la juventud es completamente capaz de dar mucho más, pero no para el futuro, porque nosotros realmente no somos el futuro, somos el ya, somos el ahora. La juventud tiene voz y debe alzarla porque somos nosotros los que pueden cambiar los problemas por soluciones hacia un completo desarrollo sostenible del potencial humano.

Mi reto más grande hasta hoy día ha sido mantenerme en pie cuando el peso de las responsabilidades me ha puesto a prueba, pero como mencioné anteriormente, tengo algo que nunca me dejará caer, y es mi propósito.

¿No te gustaría lavarte las excusas de la boca y empezar a salirte del molde? Sólo se necesita actitud y una razón, encontrala.






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