Hijos de la Crisis

no picture Estudiante de bachillerato
Roberto Aguilar
Se registró el día 11 de agosto de 2017
  • 4 Artículos

Disponible en: https://www.pexels.com/photo/silhouette-of-airplane-during-sunset-99567/

Disponible en: https://www.pexels.com/photo/silhouette-of-airplane-during-sunset-99567/

La crisis (derivado del griego krísis 'decisión', del verbo kríno 'yo decido, separo, juzgo'), designa el momento en que se produce un cambio muy marcado en algo o en una situación: en una enfermedad, en la naturaleza, en la vida de una persona, en la vida de una comunidad. Explicado de otra manera, una crisis es el punto de quiebre de una situación para que esta tome un nuevo rumbo, ya sea bueno o malo. La generación actual de jóvenes ha estado particularmente marcada por momentos de crisis en sus países. Escenarios como la guerra en Siria, los crecientes actos de terrorismo en Europa, la inestabilidad del mercado petrolero, la recesión económica y fuertes protestas en Venezuela, el huracán Irma, el terremoto en México, entre otros, confirman que el mundo vive un periodo marcado por la incertidumbre.

Es cierto que no elegimos en qué momento histórico vivir, o en qué país o ciudad nacer pero sí elegimos cómo afrontar lo que vivimos día a día.

En estas situaciones suele surgir la pregunta: ¿Qué hacemos en tiempos de crisis? Las respuestas a esta interrogante son múltiples porque no hay un manual para superar una crisis. En lo que sí coinciden todas las dificultades es en que nos obligan a pensar y a tratar de entender, de la mejor manera posible, qué está sucediendo.

Al hablar de momentos de inestabilidad, de lo único que podemos estar seguros es de que si te paralizas, pierdes; por la sencilla razón de que la adversidad no se afronta con pasividad, sino con acciones. Para afrontar la “oscuridad” que puede representar una etapa complicada tenemos que entender qué es lo que realmente pasa, no lo que temo que vaya a pasar, no lo que quiero que suceda, sino simplemente saber qué pasa, nada más, nada menos. Al entender qué sucede en su justa medida tenemos una idea mucho más amplia del problema y podemos convertirlo en una oportunidad para crecer. El crecimiento personal viene en los momentos de adversidad porque nos obligan a hacer sacrificios que en la estabilidad no tendríamos que hacer para conseguir lo que necesitamos y lo que queremos. Grandes figuras de la historia han sacrificado miles de cosas y luchado incansablemente para alcanzar sus objetivos en la dificultad, como Nelson Mandela, que sacrificó 27 años de su vida por vivir en un país justo en el que las personas de raza negra tuvieran voz y fueran respetados. Finalmente consiguió ser el primer presidente de raza negra de la historia de Sudáfrica y lideró la reconciliación entre negros y blancos de la nación.

Superar una crisis no es fácil, pero jamás ha sido imposible recuperarse de una y los que lo han logrado han sabido concentrarse en lo más importante. Esto es esencial para salir lo mejor parados posible de cualquier coyuntura que tengamos que vivir. Concentrarse en lo importante implica proteger lo más valioso de nuestras vidas y cuidar lo que tenemos para que sobreviva con la mayor entereza que se pueda de la dificultad. Lograr esto requiere de ímpetu, ganas de superarse, fortaleza y sobretodo inteligencia.

Aquellos que sobreviven una crisis y pueden optar por seguir adelante tras haberla superado son los que entendieron qué sucedía, vieron los problemas como una oportunidad y tuvieron la capacidad de adaptarse a lo que vivían. No sobrevive el más fuerte, sino el que mejor se adapta.

Los jóvenes tenemos la responsabilidad de ser líderes positivos y agentes de cambio en la desventura porque somos los que tenemos más energía, más esperanza y las ideas más innovadoras que son las que permiten la superación. De esto hay muchos ejemplos, como es la Selección de Fútbol Sub-20 de Venezuela, que viviendo el momento que para muchos es el más difícil de la historia del país, fueron capaces de alcanzar la final del mundial de su categoría siendo subcampeones, algo inédito para un equipo venezolano en cualquier competición oficial.

Tenemos que recordar que las crisis son pasajeras, no duran para siempre y que de ellas salen los mejores aprendizajes que un ser humano puede tener. Y así como son pasajeras, siempre vuelven, por lo que tenemos que estar siempre preparados para analizar nuestro entorno y ver qué se puede hacer para salir adelante.

El progreso viene de la mano del sacrificio y para prosperar en tiempos de incertidumbre tenemos que renunciar a algunas cosas, nos guste o no, es lo que se tiene que hacer para progresar y convertirnos en mejores individuos cada día. Nunca olviden que los aviones despegan con mayor facilidad cuando el viento está en contra, no a favor.





comments powered by Disqus