Resistiendo a la vida: Bruja Ácida

Avatar Estudiante de Economía
Jesús Edson Castillo Jáuregui
Se registró el día 16 de noviembre de 2015
  • 12 Artículos
  • Edad 24

“Todo lo que he hecho este tiempo de mi vida es resistir, nada más…”

“Todo lo que he hecho este tiempo de mi vida es resistir, nada más…”

“Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia” Alejandra Pizarnik

Noelia Rendon es una poetisa que en sus versos refleja nostalgia, amor, sensualidad y profundos recuerdos. Todos sus escritos están basados en personas e inspiraciones que no sucedieron por el azar. Sus “wawas”, como suele llamar a sus poemas, están enfocados mayormente en chicas. Ella tiene 24 años, desde pequeña fue muy curiosa, aferrada a los libros y a la música. Se denomina bruja porque las brujas siempre fueron mal vistas y es ácida, como un complemento, porque todo lo que dice o publica en las redes incomoda a muchas personas. Su vida familiar fue tóxica: con padres que discutían mucho, y un hermano que no tenía buena relación con su padre, hasta que un día su madre y su hermano emigraron a otro país, todo eso hizo que empezara a tener pensamientos sobre el suicidio. Cortó la relación con su madre por un año a causa de sus promesas fallida; pero luego sucedieron dos hechos que le hicieron tomar la decisión de volver a encontrarse: Conoció a una muchacha chilena, migrante en Suecia, que escribió un libro: “Historia de mujeres migrantes latinoamericanas” contando el caso de una boliviana que le hizo mucho recuerdo a su madre. Luego fue a un pueblito donde hubo una presentación de teatro; en esa ocasión viajó con las mamás de los actores, unas mujeres que la dejaron pensando en su madre. Empezó a imaginar el dolor de su madre allá, pese a todo lo que pasó, y el estar separadas: “Ni siquiera se imagina como estoy ahora, con mi cabello rosado, escribiendo poemas y con mis ganas de suicidarme; seguro ella me ve todavía como una wawa...” A Noelia no le gustaría visitar la tumba de su madre para pedirle perdón o abrazarla, al contrario, hubiera querido tenerla a su lado porque extraña muchas cosas de ella. Noelia empezó a escribir poesía desde hace once años como una forma de afrontar su situación cuando se separó de su madre. Tenía un poemario a pulso, con dibujos, donde le dedicaba el primer poema; pero se perdió por culpa de una profesora de literatura de su colegio. Sus poemas son contenedores de sus sentimientos, luchas, experiencias e ideales.

Hace un tiempo empezó a publicar sus poemas en redes sociales y su blog. El año pasado fue al concurso nacional Premios Pluma de Plata sobre derechos sexuales y reproductivos. Ganó el segundo lugar con el poema “Amantes descaradas”, que cambió a último momento.

Le gusta estar en una nube gris, donde escribe y ve la realidad tal como es: sin ilusiones, sin pintar nada, cada detalle de las cosas, como un boceto en blanco y negro. En ese momento la vida para ella no es bella y adopta una postura realista para no maquillar la realidad. Mira todo lo que está alrededor y es como que le jode tantas cosas que pasan, luego se acumulan y se transforman en la nube. Llega a un punto donde se deprime y le dan ganas de ir por una pastilla para acabar con su vida… ahí empieza a dilatar poesía, crear cosas, hablar de estados anímicos.

Entre sus muchas formas de existir, la Bruja pasó de ser una lesbiana pública a ser una persona sin etiquetas. Parte de la idea de que puede estar con una persona trans, una chica o un chico. Considera el tema sexual como una revolución mental y física cuando alguien decide estar con una persona del mismo sexo, aunque todavía hay mucho prejuicio. Le vienen sus momentos lésbicos, así le llama, y siente ganas de estar con una chica; pero en realidad no es el sexo lo que le importa, sino la presencia de una persona: su esencia. Noelia es una persona que se enamora mucho, de personas, cosas, situaciones, muerte, vida; demasiado ultrasensible. Si alguna vez le han discriminado, no les ha dado importancia. Nunca lo tomó a mal, piensa que la actitud es muy importante.

Actualmente es independiente, no se siente parte del todo: “He pellizcado varios lugares desde religiones, para ser atea, hasta grupos feministas, políticos y sociales, por eso soy totalmente independiente en mis luchas. En Mujeres Creando, por ejemplo, nació mi gusto por el feminismo, leímos muchos libros importantes, de Simone de Beauvoir o de María Galindo”.Alejandra Pizarnik es considerada como su humana favorita. De ella dice: “Sigo leyendo su diario porque no quiero terminarlo. Cada página es como una identificación con el día que llevo. Antes de llegar a la página 316 siempre dije voy a suicidarme a los 30, y en esa página Pizarnik dice lo mismo: estoy postergando mucho pero a los 30 sin falta. Me identifico demasiado con su vida, con su soledad, con su agonía con sus ansias de amar y no ser amada”. En su trabajo actual encaja bien, al fin cree hacer algo bien de su vida. Ama lo que hace en el periódico, participa de seminarios y postea muchas cosas relacionadas con periodismo digital. No quiere que crezca su ego, piensa que le llenaría de etiquetas: “crees estar arriba, supuestamente, y dejamos de ser humanos por eso, porque siempre estamos compitiendo, pisando a otras personas y no te importa nada por llegar arriba”. Sobre cómo se ve ella misma ahora y en el futuro nos dice: “No sé quién soy, pero no soy nadie más. Si logro cruzar los cuarenta, pero espero que no, (cada vez lo alargo), me gustaría mucho ser mi propia jefa, no trabajar en oficina, es lo peor: es como ser una mariposa y que te quitas las alas en un perchero, trabajas y luego al salir te las vuelves a colocar. Eso es para mí la oficina: estás atado. También veo una Noe que viaja, da talleres sobre periodismo, poesía y en especial sobrevivencia porque es lo que hacemos todos los días”.




comments powered by Disqus