Todos con una misma camiseta

Publicado 4 de julio de 2014 Avatar Echefy

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Se registró el día 2 de julio de 2014
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Un sólo mundial, el mimos palpitar.

Un sólo mundial, el mimos palpitar.

"Para ser escuchado, primero hay que haber oído" José Pékerman, Director técnico selección Colombia.

En esta época de mundial es común llegar a un lugar y que la mayoría de las personas estén uniformados con los colores de la selección de nuestro país. Sea que ganemos o que perdamos, la emoción del partido, el ver a nuestros representantes "sudarla", como se dice coloquialmente o cantar goles al unisono con más de mil aficionados alrededor del mundo, nos hacen creer en el poder de este Jogo Bonito, el cual hace que desaparezcan las diferencias cuando todos nos ponemos una misma camiseta sin importar el sexo, la edad, la religión, etc.

Tristemente en algunos lugares esta emoción se ve manchada con sangre, consecuencia de no conocer los límites entre la diversión y la agresividad, la alegría y el vicio o simplemente la libertad y el libertinaje. Es importante ser tolerante con todas las personas, sea que apoyen nuestro equipo, o no; sean de nuestros país o no; sea que tengan nuestros mismos gustos o no, ya que sólo así lograremos vivir tranquilamente sin atentar con los derechos de aquellos que nos rodean y que al igual que nosotros, tienen todo el deber de expresarse, cantar, reír o saltar de emoción por su país.

Entre sus muchas concepciones, la Real Academia Española (RAE) define la tolerancia como "respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias", lo que nos pone la tarea más sencilla de todas: Si quiero que me respeten, debo respetar.

Eso me recuerda lo que dijo Pékerman "Para ser escuchado, primero hay que haber oído", por lo que podría decir que en este caso sería "Para ser respetado, primero debo de haber respetado".

No parece difícil ¿Verdad?

Cómo jóvenes, estamos llenos de influencias, gustos, deseos, temores, entre muchas otras cosas que nos venden los medios, la sociedad, la economía y hasta la política, pero es importante que como tal nos pongamos la camiseta de la tolerancia y veamos que en el fondo, más allá de las barreras geográficas imaginarias que nos dividen, TODOS somos iguales: cantamos himnos de victoria, gritamos gol, lloramos si perdemos, bailamos cuando ganamos y soñamos con llegar cada vez más lejos.

Esto ya no se trata de fútbol ¿O si?

Se trata de ser un sólo mundo, una sola voz, un sólo latir.



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