El VIH y el sida

Durante casi tres décadas, el VIH y el sida han ocasionado graves perjuicios en los individuos, las familias, comunidades y países. Sin embargo, en los últimos años se han hecho grandes progresos al respecto. Cada año se ha reducido el número de infectados por el VIH y la elaboración de medicamentos seguros y efectivos está ayudando a los millones de personas que viven con VIH a tener vidas más prolongadas y sanas.
Sin embargo, todavía queda mucho por hacer. Un gran número de jóvenes no tienen acceso a la información y los servicios que pueden ayudar a prevenir la propagación del VIH, y muchos programas no llegan hasta los jóvenes más afectados por la enfermedad.
Las jóvenes se ven especialmente afectadas
Por varias razones (culturales, políticas y económicas) algunas personas jóvenes son más vulnerables que otras a contraer la infección. Por ejemplo, las muchachas corren un riesgo mayor en algunos lugares del mundo. Esto se debe en parte a que a las jóvenes se les suele obligar con más frecuencia a tener relaciones sexuales y no tienen muchas posibilidades de elegir cuándo y con quién. Por otra parte, las actitudes sociales hacia la sexualidad y la educación o la educación sexual actúan como un impedimento entre las jóvenes a la hora de conseguir la información necesaria para protegerse de la infección. Otros jóvenes pueden llegar a infectarse con el VIH porque se inyectan drogas (compartir agujas sin esterilizar es un medio común de contraer la infección). También pueden correr riesgos mayores si son pobres o sin hogar, lo que los hace más vulnerables a la explotación y el maltrato.
Los jóvenes necesitan acceder a servicios seguros y amigables
Muchos y muchas jóvenes deciden no solicitar ayuda por temor a ser juzgados por adultos o trabajadores sociales. Por ejemplo, los jóvenes que se inyectan drogas o están relacionados con el sexo comercial evitan pedir ayuda porque sus actividades están consideradas ilegales. A los jóvenes pertenecientes a minorías sexuales, como los hombres que practican relaciones sexuales con otros hombres, a veces les preocupa sentirse estigmatizados al hablar de su identidad sexual. Por lo tanto, es importante que todos los jóvenes tengan acceso a servicios amigables en los que no se les juzgue, donde puedan ser anónimos y sean tratados con atención y respeto.
El camino hacia adelante
Todos tenemos que participar en la lucha contra la crisis del VIH y el sida. Lo primero y principal es que debemos asegurarnos de que todo el mundo tenga una información acertada sobre la propagación del virus y sobre cómo protegerse de él. También es muy importante que consigamos que todo el mundo pueda desarrollar su capacidad y autoconfianza para mantenerse a salvo en las situaciones difíciles, como lo es el tener acceso a servicios de orientación, tratamiento y pruebas del VIH. Y todos los adultos (tutores y líderes) deben hacer todo lo posible por garantizar que nuestras comunidades estén a salvo y los jóvenes respaldados.