COMBATIENDO LA DISCRIMINACIÓN; UNA LUCHA QUE VALE LA PENA GANAR

Publié 20 août 2013 Avatar Miranda Zavala

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México experimenta en el umbral del nuevo milenio, un proceso que implica múltiples cambios porque los retos de hoy son distintos a los del pasado, ayer una lucha por la independencia, una lucha entre liberales y conservadores, ayer una revolución por tierra y libertad, y hoy las luchas son diferentes; las guerras actuales lejos están de perseguir un ideal noble, por lo que no podemos cegarnos ante una realidad tan lacerante donde existen grupos de personas que son víctimas de la discriminación todos los días, por alguna de sus características físicas o por sus condiciones de vida, en un país donde se marcan diferencias por cuestión de religión, sexo, etnias o por edad, en una circunstancia así, esta por demás decir que no se puede vivir en paz.

Todos los seres humanos tenemos distintas formas de ver el mundo, así como ideas específicas del bien y el mal, distintas preferencias, valores y creencias religiosas, que en lo particular cada uno las considera valiosas, todo esto es lo que hace interesante y le da sentido a la vida de cada persona. Pero no por ello son necesariamente compartidas por todos, por lo que en este contexto la discriminación excluye, limita y coloca en desventaja a quien la sufre. Los efectos de la discriminación tienen que ver con la perdida de derechos y la desigualdad para accesar a ellos.

A estas alturas a muchos se les olvida que todos somos iguales, que todos somos parte de un mismo mundo, en el que la voz del pobre debe valer lo mismo que la del más rico, en donde el esfuerzo y el trabajo de la mujer tienen que ser de igual importancia, que la privilegiada edad avanzada es la más grande experiencia de vida, un mundo donde el color de piel es tan solo una hermosa diversidad de este planeta.

En uno de esos grandes esfuerzos por erradicar este mal, las modernas constituciones se distinguen por la prohibición de la discriminación, esto por medio de la igualdad de los ciudadanos ante la ley, como lo es el destacado caso de nuestra Carta Magna, la que en su artículo 1º, desde el 2001, incluye en el párrafo tercero como uno de los derechos fundamentales la no discriminación, hecho jurídico que trasciende al grado de promulgar el 11 de junio del 2003, una Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, obligando al Estado para brindar protección a toda persona.

Ya desde hace tiempo muchas organizaciones internacionales como la ONU y nacionales como el Conapred combaten la distinción de personas, uno de esos grandes logros es sin duda la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, en la que se han invertido los esfuerzos de muchos, para que fuera aprobada y para que se respeten sus preceptos, esta ley es una joya más para México, con la que se coloca a la vanguardia en cuanto a herramientas jurídicas y defensa de los derechos humanos se refiere.

Aunque la discriminación adopta diversas formas, todas y cada una de ellas son una peste que inunda cada vez más rincones de nuestra tierra, por eso es menester de todo ciudadano hacer conciencia tanto en su propia vida, como a su alrededor, transmitiéndola a otros, que aunque todos diferentes, pero todos somos humanos bajo el mismo sol y la misma luna.

Parafraseando a Martin Luther King, “la discriminación es la única arma que tienen los mediocres para sobresalir” si todos como el tuviéramos un sueño, el mismo sueño de ser iguales y erradicar la segregación de personas, seriamos una sociedad más noble y sublime, es por eso que desde aquí hago un atento llamado para toda aquella alma, decidida a combatir por ese derecho inmutable, real y eterno: la no discriminación, porque este es el momento de trabajar a fondo, porque sé que se puede y se debe ser mejor, hoy nos conviene empuñar todos nuestros esfuerzos para enaltecer los valores humanos respetando nuestras leyes, para apagar juntos ese motor que enciende los odios más grandes de todos los tiempos y dejar de nublar la razón con absurdos prejuicios.




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