La libertad de expresión, la incitación al odio e Internet. El papel de la respuesta comunitaria

Publié 22 mai 2013 Avatar KateVOY

Avatar KateVOY Voir le Profil
Inscrit le 5 février 2013
  • 94 Articles

Recientemente, durante el Foro de Gobernanza en Internet (FGI),asistí a una interesante sesión sobre la incitación al odio en el marco de Internet. Aunque algunos de los participantes del debate argumentaron que se deben imponer límites y tomar medidas ante los casos de incitación al odio, otros opinaron que debemos tener cuidado cuando proponemos controlar lo que se dice en Internet, ya que se puede usar el concepto de “incitación al odio” como excusa para suprimir de manera más amplia la libertad de expresión. La libertad de expresión es un derecho humano, pero también lo es el derecho a la dignidad, de manera que es necesario lograr un equilibrio.

No se trata de un problema nuevo, ya que también ha existido en el contexto de los medios tradicionales. Pero Internet, y en especial las redes sociales, lo han convertido en una cuestión más complicada. La esfera de Internet supera las fronteras nacionales y se extiende más allá del alcance de las normas jurídicas de cada país. Además, cada mensaje que se transmite por ese medio puede llegar a un número enormemente mayor de personas.

Cuando durante la sesión llegó el turno de hablar de posibles soluciones, varias personas se inclinaron decididamente por la idea de que las comunidades se encarguen de dar respuesta y de desempeñar una función moderadora. Esto significa que si algún integrante de una “comunidad” como Facebook o Twitter, por ejemplo, difunde en línea mensajes racistas, sexistas o xenófobos, los demás miembros toman medidas en contra suyo. El usuario ofensivo puede ser denunciado o bloqueado o se pueden ocultar o borrar sus mensajes. En ciertas ocasiones algunos usuarios le pueden enviar mensajes manifestando su desaprobación.

Esa parece una solución fácil y eficaz con relación a su costo. Pero no siempre las cosas son tan simples. En algunos casos la comunidad es demasiado vasta, o no está interesada en el tema, de manera que no se toma ninguna medida al respecto. En otras ocasiones, algunos integrantes de la comunidad tienen reacciones excesivas y cometen ellos mismos actos de incitación al odio; o algunos usuarios pueden estar protegidos por el anonimato. Y a veces, la incitación al odio en línea tiene consecuencias graves en el mundo real y son necesarias medidas más decisivas. En mi país de origen, Sudáfrica, se han dado casos de personas que publicaron tweets racistas y que no sólo recibieron reprimendas de la comunidad Twitter sudafricana sino que también fueron denunciados ante la Comisión de Derechos Humanos.

Me gustaría saber que opinas de todo esto. ¿Has denunciado alguna vez a un usuario porque te pareció que estaba atentando contra la dignidad de otra persona? ¿Qué opinas del papel moderador que puede desempeñar la comunidad? ¿Tienes alguna otra sugerencia?




comments powered by Disqus

En Savoir Plus

Share