Una crisis que no da espera

Publié 4 avril 2012 User_image_bg agaviria


Y es que no hay ninguna clase de excusa para esperar cuando hay más de un millón de niños que se encuentran en riesgo mortal debido a la grave crisis alimentaria y nutricional en la región del Sahel en África Occidental y Central incluyendo a países como Burkina Faso, Chad, Malí, Mauritania, Níger, Camerún y Nigeria.

La escasez de lluvias de los años 2005, 2010 y ahora en 2012, ha perjudicado las cosechas y ha dejado a comunidades enteras en situación precaria. Además, durante estas épocas de escasez, ha aumentado el desplazamiento de las poblaciones en busca de comida, lo que es una amenaza a la protección, la supervivencia y la continuidad de la educación de los niños y niñas.

A raíz de las sequías, la producción de cereales se ha reducido en comparación con el promedio de los últimos cinco años. Las reservas nacionales de alimentos son extremadamente bajas y los precios de algunos cereales principales son hasta entre un 60% y un 85% superiores a la media de cinco años.

Recientes informes estiman que más de 5,4 millones de personas (el 35% de la población) en Niger, cerca de 1,7 millones de personas en Malí, 1,67 millones en Burkina Faso y 700.000 personas (más de una cuarta parte de la población) en Mauritania tienen riesgo de sufrir inseguridad alimentaria. En Chad, 13 de las 22 regiones podrían verse afectadas por esta crisis alimentaria: alrededor de 2,4 millones de personas en general no tienen suficiente para comer.

Y cuando el clima no ayuda, la situación social y política de la región tampoco: la rebelión interna en Malí y el posterior golpe de Estado han desplazado a más de 200.000 personas en Malí, Níger, Burkina Faso y Mauritania, sumándose así estas poblaciones a aquellas que necesitan ayuda.

Ya conocemos mejor el problema, reconocemos la crisis que se avecina y se nos abre una oportunidad como comunidad internacional para evitar los errores de crisis anteriores y tomar medidas tempranas. Si se invierte ahora en estas primeras acciones de forma efectiva, las poblaciones vulnerables pueden ser protegidas de los impactos más graves de la crisis y a un coste mucho menor que si esperamos más tiempo.

Y es super importante la respuesta que demos a las necesidades urgentes, pero también será importante que la respuesta de la comunidad internacional aborde la raíz del problema: todas aquellas causas por las que cada periodo de tiempo (cada vez más corto), estas crisis se siguen presentando. Este ciclo de la Crisis Alimentaria en la región del Sahel solamente puede ser evitada mediante inversión en proyectos orientados a reducir la vulnerabilidad económica y social de las personas. Informémonos, comprometámonos, difundamos. #SahelNOW

Imagen: Adolescentes de Niger, 2010. © UNICEF/NIGB2010-00371/Giacomo Pirozzi




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