El valor de unos zapatos

Posted August 22, 2012 no picture

Member since January 15, 2012
  • 69 Posts

La historia Ousmane Mamadou Gueye, la cual nos hace reflexionar sobre el valor que le damos a algunas cosas con que contamos día a día pero que para la realidad de muchas otras personas, como los niños y jóvenes en la región del Sahel, son un desafío con el que luchan cada día.

Source: http://blogs.savethechildren.es/emergencias/2012/0...

La historia Ousmane Mamadou Gueye, la cual nos hace reflexionar sobre el valor que le damos a algunas cosas con que contamos día a día pero que para la realidad de muchas otras personas, como los niños y jóvenes en la región del Sahel, son un desafío con el que luchan cada día.

Fuente: http://blogs.savethechildren.es/emergencias/2012/08/22/el-valor-de-unos-zapatos/

Hasta hoy nunca me había parado a contar los pares de zapatos que tengo en el armario. Sandalias para el verano, chanclas para la playa, zapatillas de deporte, zapatos de vestir, zapatos para bailar, botas de agua. Más de los que necesito, sí, pero nunca había pensado que eran demasiados, nunca me había parado a pensar en su valor, hasta hoy.

El responsable de esta refexión se llama Ousmane Mamadou Gueye. Es un chaval de ojos grandes al que, de entrada, cuesta arrancarle una sonrisa. Ousmane nos saluda tímidamente y se sienta sobre una esterilla a charlar con nosotros. Está descalzo y tiene la cara y los brazos manchados de barro. Ha estado en el campo ayudando a remover la tierra para la siembra.

No está seguro de su edad, pero sus vecinos aseguran que tiene 10 años. Su madre está enferma en el hospital y su padre, un señor mayor con el rostro curtido por años de sol mauritano y varias sequías, sale cada día a buscar algún trabajo en los pueblos cercanos. Hay días que vuelve con algo de comida para Ousmane y sus tres hermanos pequeños y otros que vuelve sin nada. “Con la sequía no comemos mucho. Si comemos al medio día no cenamos y si cenamos no comemos al día siguiente”.

Además, con la sequía hay menos trabajo y Ousmane no podrá ir a la escuela el curso que viene. “Mi padre me ha dicho que no iré a la escuela pública el año que viene porque no puede comprarme zapatos”. Él y su hermana continuarán asistiendo a la escuela islámica, donde aprenden el Corán, pero Ousmane quiere seguir estudiando en la escuela pública donde aprenden árabe, francés y matemáticas.

La escuela está a dos kilómetros de Sabar II, el pueblo de Ousmane y recibe a niños de dos pueblos cercanos. “No tendré zapatos para caminar hasta la escuela” nos explica. Pero el problema no son sólo los zapatos. Los niños necesitan uniforme, cuaderno, lápices, bolígrafos y libros. Enviar a Ousmane y a su hermana a la escuela cuesta 5.000 ouguiyas, 13,50 euros, por año. Menos de lo que cuestan un par de zapatos en cualquier tienda de Madrid o Barcelona. Un pasaporte para un futuro mejor, para romper el ciclo de la pobreza en este pueblo del sur de Mauritania.

Ousmane no tiene zapatos pero sí sueños “quiero aprender para ser profesor cuando sea mayor y poder enseñar a otros niños”. Le preguntamos por su deporte favorito y por fin nos regala una gran sonrisa. Lo que más le gusta es jugar al fútbol con sus amigos. No podía ser de otra manera.




comments powered by Disqus

Learn More

Share