Becoming a better me (Convirtiéndome en una mejor versión de mí misma)

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Avanzando de a pocos

Muchas veces pensamos en cambiar el mundo, pero nos sentimos tan pequeños para hacerlo, que no lograremos algo grande, algo valioso, porque solo estoy “yo contra el mundo”

A lo largo de mi vida, he tenido estos pensamientos, tan confusos, paralizadores, deprimentes, y por momentos llego a creerlo.

A veces siento y reflexiono demasiado, y mi mente me hace volar, en tener una influencia monumental y poder ayudar a todas las personas del mundo, una heroína con superpoderes, iniciar una revolución tan pacífica que te haga sentir seguro y tranquilo de participar, de crear una verdadera comunidad. Ser diferente no está mal.

Esta complicidad de pequeñas voces, que parecen insignificantes, son aquellas que nos limitan a hacer las cosas, y que, aunque un día soleado de verano estés caminando decidido por tu ciudad y veas una injusticia pasar, por vergüenza, timidez o no saber qué hacer lo dejarás pasar.

¿En qué piensas cuando andas por tu ciudad? A ritmo lento o rápido, por la acera o autopista, cruzando parques o terrenos baldíos, calles atestadas de gente o tan solitarias e inseguras, edificios gigantescos o casonas huellas de la historia; tienes un punto objetivo al cual llegar, pero varias sendas y oportunidades entre las que elegir.

Y, sin embargo, me invade una sensación extraña, no es miedo ni felicidad, tampoco tranquilidad, pero me siento expectante, que algo va a pasar en cualquier momento… y ahí es cuando siento la impotencia de no hacer más: ciudades inseguras, brechas sociales que afectan a unos más que otros, personas perseguidas por “tener aspecto de”, marginalidad hecha costumbre, prejuicio a la diversidad de culturas, problemas que se siguen agravando y se han visibilizado más en esta pandemia.

Aquí estoy, en el lugar de todos y nadie a la vez, “lo que es de todos me toca a mí también, pero lo que es mío es solo para mí” (Borja, 2012); hemos adormecido nuestra capacidad de sentir empatía, renunciamos a corregir las injusticias de este mundo.

Si bien no controlamos todo lo que sucede a nuestro alrededor, si podemos hacernos responsables del actuar, podemos ser justos y trabajar por la justicia, “la ciudadanía se conquista cada día”, solo si renunciamos a ello, es cuando nos volvemos indiferentes.

Exprésate, por más que quisiéramos aún no pueden leernos la mente; porque estas, nuestras ciudades, son la expresión de las sociedades que la construyen, son un reflejo nuestro, de lo que hacemos y dejamos de hacer.

Escribir me ayuda a enfocar… entonces dime, ¿Qué puedes hacer tu? Escribe, dibuja, pinta, danza, medita, critica, protesta, haz alzar tu voz, no seas pasivo, participa, deja tu huella. Por tu bien, por el bien de todos.

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