El dilema no son las redes sociales

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Imagen con tonos rosados, que dice en grande "los derechos digitales son derechos humanos".

Comúnmente hablamos del mundo digital como si se tratase de una especie de mundo paralelo o totalmente distante de la realidad, cuando lo cierto es que no es así.

Usamos redes sociales para comunicarnos, para hacer amigues, para tener citas, para encontrar trabajo... ¡para todo tipo de interacción humana, existe y utilizamos una red social!

Todo lo hacemos a través del celular. Sobre todo en países en los que la cantidad de celulares superan la cantidad de personas.

¿Cómo es eso? Así:

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Gráfico de Statista que muestra cómo los países tienen más tarjetas de teléfono activas, que personas.

Como muestra esta infografía de Statista, Costa Rica es el país con mayor cantidad de tarjetas activas de la región en relación a la población.

Según un sondeo de Gsma Intelligence, los usuarios de smartphones en Latinoamérica cuentan, en promedio, con un mayor nivel de actividad online que los usuarios de otras regiones emergentes como Asia y África.

Chile (país en el que resido) no se queda atrás, con un promedio de celulares activos 46% más alto que el total poblacional.

Pero, si bien la cantidad exorbitante de celulares nos indicarían que todas las personas en Chile poseen al menos 1 teléfono celular, el "mundo digital" tiene un medio de uso indiscutible: el internet.
Según el estudio Digital News Report 2018, un 77% de la población total de Chile tiene acceso a internet, de las cuales un 71% utiliza las redes sociales. Es decir, la mayoría de quienes tienen acceso a internet, inmediatamente optan por ser parte de una red social. Aunque según esos datos, ¿realmente estamos tomando una elección?

¿Realmente estamos tomando una elección?
  • Para comunicarnos: WhatsApp. La aplicación de mensajería cuenta con más de 2.000 millones de usuarios, según ha informado en su blog oficial. Sabiendo que a nivel mundial la población bordea los 7.700 millones, este dato significa que 1 de cada 4 personas en el mundo utilizan WhatsApp. La aplicación china WeChat contaba en el tercer trimestre de 2019 con cerca de 1.151 millones de usuarios, mientras que la rusa Telegram, el otro gran competidor de WhatsApp, contaba a mediados de agosto de 2019 con 365 millones de usuarios.
  • Para tener citas: Tinder. Tal y como recoge un estudio llevado a cabo por los sociólogos Michael Rosenfeld y Sonia Hause, de la Universidad de Standford, y Reuben Thomas, de la Universidad Estatal de Arizona, el 39 por ciento de las parejas heterosexuales y el 60 por ciento de las homosexuales se conocieron gracias a Internet. De modo que, en 2017, la forma más frecuente de conocer a otras personas era a través de un dispositivo móvil.
  • Para encontrar trabajo: LinkedIn. Con más de 20 millones de compañías enlistadas en el sitio y más de 14 millones de puestos de trabajo abiertos, no es sorpresa descubrir que un 90% de los reclutadores laborales utilizan regularmente a LinkedIn.

En resumen, la opción para quienes opten por no utilizar redes sociales, es utilizar el medio de mensajería SMS que está prácticamente obsoleto, conocer a otras personas bajo la metodología menos frecuente y encontrar empleo entre el 10% de reclutadores que aún no reclutan a través de LinkedIn. Estas estadísticas son determinantes, pues nuestra decisión ante las formas de interactuar no es sólo una decisión nuestra, sino que es una decisión que debe lidiar con las decisiones del resto de las personas con las que buscamos interactuar.

De eso tratan los derechos digitales.

Los derechos digitales hacen referencia a los derechos humanos que permiten a las personas acceder, crear, publicar y hacer uso de los medios digitales, así como acceder y utilizar dispositivos electrónicos y redes de comunicaciones. Tanto el derecho a la privacidad como el de libertad de expresión e información, son algunos ejemplos de estos, cuando se aplican al plano digital.

Hacer que nuestra interacción con los medios digitales sea íntegra e integral.

¿Cuál es el tema que se plantea en el documental de Netflix "El dilema de las redes sociales"? La lucha por los derechos digitales hacia el reconocimiento de un límite/regulación ética ante el desarrollo de tecnologías y nuestra forma de relacionarnos con ellas.

Al menos en Chile, nuestra actual constitución no menciona ni reconoce en absoluto los derechos digitales. Hasta el momento las únicas regulaciones legales que corresponden a leyes y tratados sobre privacidad y seguridad de la información. Pero, ¿Qué sentido tiene un movimiento seguro y privado en la internet, si no todas las personas tienen acceso a ella?

Aún queda mucho trabajo por hacer. Los derechos digitales son derechos humanos, necesitamos informar y difundir información sobre este tema, en busca de la democratización de los datos, del acceso, difusión y equitativa programación de los medios digitales, en busca de asegurar estos "derechos del futuro" (un futuro que, curiosamente, ya estamos viviendo) sean derechos que logremos conseguir y asegurar en equidad y diversidad para todas las personas.

Porque así como WhatsApp nos mantiene en contacto instantáneo, Tinder nos da la oportunidad de tener citas un poco más libres de prejuicios y LinkedIn acerca oportunidades laborales al alcance de un click, la tecnología es un mundo extenso y diverso, lleno de posibilidades. Sólo debemos asegurarnos de quienes programan este tipo de medios digitales lo hacen de forma ética, y que nosotres como usuaries las utilizamos conscientemente.

El problema no son las redes sociales. Seguimos siendo nosotres, las personas. Y en nosotres está la posibilidad de luchar porque las legislaciones se basen en co-construir una industria tecnológica más ética.

Para más información, puedes visitar https://www.derechosdigitales.org y seguirme en Instagram: @chica.rosadita

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Imagen en tonos rosados y lila, que refuerza la idea "El dilema no son las redes sociales, sino el uso que le damos, tanto usuaries como programadores. Y en nosotres está la posibilidad de luchar porque las legislaciones se basen en co-construir una industria tecnológica más ética.

Sobre mí.

Mi nombre es Valentina Muñoz Rabanal, @chica.rosadita en redes sociales (porque recuerden que no son el problema, sino el cómo las programamos y utilizamos), tengo 18 años y soy activista juvenil feminista y defensora de los derechos digitales. En 2018 me convertí en la primera niña programadora campeona internacional de robótica y este año fui la contribuyente más joven en la construcción de la Política de Inteligencia Artificial en Chile. 

La tecnología es algo que me apasiona y me preocupa al mismo tiempo, creo que es un nuevo mundo lleno de posibilidades y que está en nosotres la capacidad de utilizarla para hacer de este un mundo mejor. Pero a diferencia de otras personas, no me asusta. Temerle sólo nos alejará de la línea de la creación, regulación y libre uso. Esta es una lucha en la que todes debemos involucrarnos, porque recuerden:

Los derechos digitales son derechos humanos.
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