Generación sin límites: Desafiando la violencia contra las chicas a través de las artes

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Una foto de Kauanne

Mis colegas y yo formábamos parte del consejo escolar de nuestra escuela y descubrimos que el teatro, como otras formas de arte, era la forma más fácil de acercarse a la gente, especialmente a las chicas. Decidimos escribir una obra sobre la violencia doméstica. Sabíamos de casos de violencia doméstica de personas cercanas a nosotros que tuvieron gran impacto en nuestras vidas. Por eso es que reconocemos la importancia de hablar sobre esto, especialmente con las chicas.

Esta observación fue la motivación que necesitábamos para crear el proyecto Cia. Em.Quadro. Vimos que teníamos una idea poderosa cuando asistimos al campamento de entramiento Generation Unlimited Youth Challenge Bootcamp y empezamos a intercambiar ideas sobre lo aprendido en nuestro vecindario con otros jóvenes y profesionales de UNICEF y la ONG Viracão. Ahí supimos que podíamos abarcar más gente con nuestra verdad y contándoles un poco más de nuestra realidad.

Queríamos trabajar con las chicas de una manera concreta. Queríamos hablar con ellas, tal y como otras personas hicieron con nosotros para que entendieran qué es la violencia contra las chicas y mujeres y cómo nos afecta a nosotros y a nuestras familias.

Entendemos que el teatro es nuestro arte. Transmitimos ideas y experiencias con la escena. Tal vez el espectador haya vivido algo similar y pueda conectar con la escena. Incluso sin una pregunta directa con un tema, la actuación tiene el potencial de hacer a la gente reflexionar. Es nuestra herramienta.

Sabíamos de casos de violencia doméstica de personas cercanas a nosotros que tuvieron gran impacto en nuestras vidas. Por eso es que reconocemos la importancia de hablar sobre esto, especialmente con las chicas.

Para crear la obra sobre la violencia doméstica reunimos a un grupo de mujeres de nuestras familias. Entendíamos que necesitábamos hablar del tema con mucha sensibilidad porque estamos hablando de una relación de humano a humano. Descubrimos que cuando vemos a un pariente, necesitamos verlo/a como un ser humano, una persona con sentimientos, con una historia que merece ser escuchada. Entendimos que cada persona tiene un punto de vista propio. Por ese motivo nos mostramos reacios a compartir ideas genéricas sobre la obra. Queríamos abarcar a nuestra audiencia contándoles la verdad de cada persona y mostrándoles los problemas con los que viven las mujeres.

Queríamos escuchar a las chicas y mostrarles que el teatro es una herramienta para interpretar a nuestra sociedad. Nos empoderamos a nosotros mismo cuando creamos la compañía de teatro. En teatro, vemos una solución para que a las voces de las chicas no las acalle el chauvinismo.

Como ciudadanos, nuestras voces y deseos necesitan escucharse. Los problemas de un individuo nos afectan colectivamente. Estamos haciendo cambios. Nos las arreglamos para demostrar que la revolución no es utópica y que puede suceder con pequeñas acciones. Somos jóvenes y vivimos todo lo que decimos. No hablamos por otros sino por nosotros, sobre nuestros problemas cotidianos.

Kauanne fue una de los participantes del Desafío Juvenil de la Generación sin Límites, el cual emplea a jóvenes como co-creadores de soluciones a desafíos relacionados con la educación secundaria, el empleo y el empoderamiento. Aprende más aquí.

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