Hemos nacido para servir

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Animales ayudándose entre sí

Todos los seres humanos hemos nacido con un propósito, ¿cuál será el tuyo o el mío? Creo que nadie tendrá una respuesta idéntica, todos hemos nacido con caminos independientemente distintos. Sin embargo, de algo sí me encuentro segura, y es que la vida nos va a entregar tanto como nosotros sepamos poner ese propósito para el servicio a los demás. En este artículo quiero hablarles de cómo encontrar esa vocación de servicio en nuestra vida diaria.

Y es que el alma humana es el director musical que entona el instrumento de nuestro cuerpo físico, va uniendo nuestros acordes y nos lleva hacia la hermosa melodía del propósito. El punto de partida para buscar trascender, encontrar más allá de nuestras propias necesidades y dejar de ver el mundo como un conjunto formado por seres individuales, sino por personas quienes están dispuestas a buscar un equilibrio colectivo para salir adelante. Lo menciona Deepak Chopra: “este frágil recipiente lo has vaciado una y otra vez para llenarlo eternamente de vida nueva”. Así es, dejar circular esta energía vital dentro de cada ser, es aquello que le da vida a nuestro ser: el servicio.

Es en este punto, donde debemos tener claro que existe una gran línea entre lo que exigimos que pase en nuestro entorno y lo que hacemos para que esto suceda. En esta línea se encuentra el equilibrio entre lo que piensas, lo que dices y lo que haces, esa armonía a la que probablemente muy pocos seres humanos llegarán por completo, pero cuyo camino de búsqueda puede llegar a enriquecer espiritualmente a cualquiera que lo recorra. Y ese es el camino que yo quise compartir con ustedes, pues aún siento que estoy comenzando a subir la empinada montaña para encontrar el equilibrio que tanto anhelo, pero el trayecto se torna mucho más hermoso cuando dejas de observar únicamente la meta y comienzas a disfrutar el camino a medida de que lo vas escalando.

Y con “vocación de servicio” me refiero a reflejar en las acciones cotidianas que somos capaces de ser testimonio viviente de que los valores y los ideales aún se siguen practicando en nuestro día a día, y de cómo nuestro entorno podría cambiar si constantemente nos detuviéramos a pensar si nuestros actos y decisiones realmente se basan en ello.

Conductas que son vistas como “insignificantes”, nos permiten conocer cosas nuevas y distintas vivencias que podemos compartir con los demás, pero ¿cómo comenzar? Puedes regalar una sonrisa, ser atento con las personas, dar gracias a los demás, saludar con alegría, brindar apoyo a quien lo necesita, compartir tus conocimientos, aprender a pedir perdón y a perdonar, brindar críticas constructivas o estar dispuesto a escuchar. Todas estas son actitudes que demuestran la medida en cómo podemos entregar nuestro tiempo, aprecio, afecto, tolerancia y amor que tenemos para construir un mundo mejor.

En realidad, si pudiera explayarme con todas las hermosas experiencias que viví, me faltarían palabras para expresar lo agradecida que estoy con la vida por cada oportunidad que me ha dado de relacionarme con increíbles seres humanos que en el camino me han enseñado todas la nuevas experiencias y oportunidades que llegan por medio del servicio, entre las cuales aprendí a darle un valor distinto a lo que podemos hacer.

Solo espero que lo poco pero significativo que puedo compartir por medio de este artículo, te permita continuar viendo la infinidad de cosas que podemos lograr si llegamos a cada nuevo lugar con intención de dejar siempre algo positivo de nosotros al servicio de los demás. Recuerda que solo necesitas generar en ti mismo esas ganas de comenzar un día distinto y darte cuenta de que en las pequeñas acciones se encuentra la raíz del cambio.

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