La ruptura de estereotipos por una sociedad mejor

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los roles de género que hasta el momento se nos han instaurado han sido parámetros para conocer nuestro "lugar", pero cabe recordar que no siempre es a donde pertenecemos.

Día a día el género femenino va tomando cada vez más protagonismo en nuestra vida diaria, lamentablemente muchas veces el puesto que ocupan es poco reconocido.

A partir de la segunda guerra mundial la mujer comenzó a ocupar puestos que solo eran reconocidos para hombres y poco a poco se fue sumergiendo más en esto, al día de hoy se nos hace sencillo reconocer a una mujer doctora, enfermera, maestra, e incluso ingeniera, y esto ha sido causa para que algunas veces se demerite su trabajo; la mujer ha sido sobajada por su género, humillada y hecho a un lado, y a pesar de las adversidades hemos logrado sobresalir.

Ejemplo de esto es una mujer carnicera, probablemente pensemos que no es un oficio tan sobresaliente pero si tomamos en cuenta que un aproximado de 1:100 carniceros son mujeres esto lo hace sobresaliente, en nuestra vida cotidiana lo tomamos como un trabajo más para ellas, sin conocer el trasfondo, o lo que han logrado; son personas que día a día rompen estereotipos, que luchan de una manera silenciosa.

Este hecho no es algo que se considere tan aparatoso y es lo que ha permitido que este movimiento laboral se extienda; mujeres electricistas, choferes, meseras, y cuánto más las profesionistas han marcado la historia, han dejado una huella permanente que será contada a nuestras hijas y nietas, quienes a su vez seguirán con esta lucha.

No dejando de lado al género masculino el cual ha tenido un papel predominante a través de la historia en cuanto al sector laboral, también ha tenido un cambio significativo a través de la historia; aquello que se consideraba como masculinidad fue roto y hecho a un lado para dar paso a la correcta concepción de esta misma.

La masculinidad frágil aunque persiste en algunos, en algunos otros ha sido usada para imponer un nuevo estándar; la manera de vestir, de hablar o de comportarse ha cambiado y en una forma más notoria ha cambiado su labor. En épocas anteriores se hubiera considerado inédito que un varón cuidara de su casa (cuando en realidad esta tarea es una responsabilidad compartida para ambos géneros), hiciera quehacer o se insertara en un ámbito culinario común; en nuestra actualidad he conocido a varones que se dedican a la elaboración de tortillas hechas a mano (cuyo oficio se adjudica solo al género femenino), siendo un oficio de honor, pues en este hay miles de años de historia, cultura y patrimonio.

Ciertamente este también ha sido demeritado e invisibilizado; pero espero que ya no más, abramos nuestros ojos, desestigmaticemos aquello que nos han enseñado; creemos una nueva cultura, mejoremos el mundo por nuestro bien y el de las generaciones futuras.

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