Las redes sociales como espacios de discusión pública

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En las últimas décadas, la proliferación de las redes sociales como medios para la difusión de información ha ido tomando importancia en lo que respecta a la formación de la opinión pública, pues su facilidad de alcance ha otorgado espacios de discusión que no se limitan por fronteras o ideologías, sino que, gracias a la gran conectividad, ha permitido conocer diversos contextos a los que muchos se encontraban ajenos.

 

Contar con redes sociales en diferentes dispositivos, como nuestros celulares y computadoras, ha permitido que voces antes ignoradas encuentren un mecanismo por el cual hacerse escuchar. La omnipresencia de plataformas como Facebook, Twitter, YT, Instagram, entre otras, ocasiona que los contenidos compartidos sean variados, reflejen diversos sesgos y permitan al cibernauta conocer realidades que, en varias ocasiones, son ignoradas por los medios tradicionales al responder a intereses particulares. Por otro lado, las redes brindan espacios de discusión que fomentan el intercambio de ideas y contribuyen a la formación de la opinión pública informada. Esto se debe a que estas plataformas permiten que el usuario no solo sea un receptor de información, sino que se convierta en prosumer,  persona capaz de generar y compartir su propio contenido. 

 

Sin embargo, la misma horizontalidad de flujos de información crean problemáticas como la posverdad. La distorsión de la realidad en la creación de contenidos se ha visto impulsado por las redes sociales. La difusión de noticias falsas y la inmediatez con las que estas llegan a tener gran alcance es gracias a las cadenas que se forman en las mismas redes, en las que se comparten contenidos sin verificación alguna. Además, la falta de legitimidad de los medios tradicionales ha ocasionado un pensamiento colectivo que prefiere creer en el contenido compartido en redes por un familiar o conocido, que aquel que ha sido analizado por un medio de comunicación. Así, la  opinión pública se forma en base a informaciones no verídicas y  se sumerge en la hiperrealidad.   Para los medios de comunicación que ya se encuentran en redes sociales, la inmediatez se ha vuelto una desventaja, pues la competencia por quién publica una noticia primero se agudiza al tratarse de segundos de diferencia entre la publicación de un medio y otro. Este periodismo de reacción suele favorecer a los fakes news, al no darse los debidos procesos de selección, verificación y construcción de la información. 

 

Por ello, debe primar la responsabilidad de los comunicadores con su trabajo, se necesitan profesionales comprometidos con la difusión de contenidos veraces y que garanticen el equilibrio informativo que la audiencia merece. Pues, si bien las inclinaciones dentro de los medios son inevitables (parte de la naturaleza humana) debe aspirarse a un balance en la información brindada, en el que se otorguen datos de ambas "caras de la moneda", sin abusar de adjetivos peyorativos o halagos que busquen manipular el juicio del público. Por otro lado, la ciudadanía debe tomar consciencia del poder de las redes sociales y el gran espectro en el que circula la información, así como el impacto que puede llegar a alcanzar cualquier publicación realizada. Es, al fin y al cabo, una labor en conjunto que demanda trabajo arduo y riguroso, pero con la que se puede sacar el mejor provecho a esta era de social media

"El periodismo digital implica esfuerzo y creatividad".
- Sergio René de Dios Corona
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