¿Podemos vivir sin agua?

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Pez dentro del agua

La respuesta es contundentemente no.

De pequeña me enseñaron que debemos cuidar el agua, no debía desperdiciarla, que un día se acabarían los afluentes dulces sino hacíamos un buen uso de ella.

Escuchaba acerca del cambio climático, la inaccesibilidad del agua potable en algunas partes del mundo y las sequías. Mientras aún yo podía disfrutar del agua que caía de mí grifo cada vez que quería y de los días lluviosos, cuando observaba las nubes grises en el cielo, asomándose un arcoíris previo a la tormenta percibiendo el olor de las primeras gotas que humedecían la tierra.

Todo era una bomba de tiempo, ahora puedo ver que era cierto. Las estaciones no se distinguen, el verano y el invierno llegan; no llueve. Las temperaturas son altas, los incendios forestales son extensos y no hay suficiente agua para apagarlos.

El fenómeno del niño se apodera de las cosechas de alimentos en los campos marchitando sus frutos, afectando las comunidades que dependen de ellos.

En las ciudades existen racionamientos de agua, muchos ya no gozan de este derecho. Las enfermedades proliferan al no haber agua para descontaminar y controlar las infecciones. Las personas recorren kilómetros para traer consigo solo un recipiente. Una gota se vuelve valiosa, un litro conteniendo el vital líquido vale más que el oro.

Todo aquello que el agua daba forma y vida ahora es árido, los ríos en su mayoría están secos.

Mis ojos desean ver un paisaje verde, un oasis. Mi piel necesita refrescarse, mí boca y mi cuerpo hidratarse.

La belleza ineludible del agua se une con la importancia que tiene en nuestras vidas.

¡Somos agua! ¡Nuestro planeta es agua! ¡El agua es vida! Sin ella dejaríamos de existir.

22 de Marzo día mundial del agua.
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